Crónicas de una postulante

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Hoy al igual que más de mil colegas, me tocó participar en el primer llamado a viva voz del Concurso CONISS promoción 2014.

La verdad, era un día de expectativas más bien inciertas. Vivimos meses de tensión entre el juntar los documentos solicitados y las distintas polémicas que se suscitaron en los recuentos de puntaje que por errores de sumatoria nos perjudicaron en posiciones o en nuestra admisibilidad. A eso, debemos sumarle los problemas de fechas y requisitos para habilitarse, los cupos de las distintas especialidades y el no saber hasta la noche anterior al llamado, la zona en la que se debía devolver la especialidad. La noche previa, el panorama era más bien desesperanzador, venía siendo un proceso muy irregular y enfrentarse con eso como recién egresados, es algo completamente desconcertante.

La jornada partió alrededor de las 7:30 en el Hotel Gran Palace donde miles de médicos fuimos recibidos por un desayuno a medida que nos acreditabamos para poder ingresar al salón. Se nos facilitaron copias individuales de las plazas disponibles para edf ya publicadas (la gran mayoría plazas urbanas de letras E y D) y una de las becas disponibles.

A las 8 entre pifias empezaron discursos inaugurales que solo eran atacados por la ansiedad que nos embargaba a todos. Se fueron yendo las primeras becas y plazas y empezaron a hacerse públicas ciertas “irregularidades”. A medida que avanzaba el concurso se hizo patente la aparición de nuevos cupos que no fueron anunciados públicamente por Universidades y que por lo tanto no solicitaron habilitación, del mismo modo pero al contrario, desaparecieron cupos de becas en Universidades donde si se había logrado la habilitación para dichos medios.

El ambiente se fue enrareciendo, crecía el desconcierto con el tema de estos cupos “fantasmas” y de si se podían tomar o no. Eso sumado a la tardanza en la toma de plazas y becas por un poco eficiente sistema de registro, nos hacían sentir más bien en un bingo, que en el punto crucial de nuestras carreras, en que definiríamos nuestro devenir en los próximos años.

Hubo pifias, abrazos, lágrimas y muchos besos a pedido del público para aquellas parejas que decidían bajar su lugar en el ranking esperando al ser amado. Curioso fue para algunos que solo se llamara pareja a aquellas que se componían por heterosexuales y compañeros a aquellos del mismo sexo. Nosotros velando por su reconocimiento igualitario pedíamos a coro besos a quienes fueran parejas sin importar su genero.

A medida que avanzaba el día la espera era cada vez más tediosa, pero el ritmo se hacía más rápido. A esas alturas ya penaba los errores de puntaje y de desinformación con respecto a plazas y becas. Sin embargo, la impresión general era la de un buen proceso.

Este día no es más que el magno reflejo de un sistema viciado en la educación médica. Estamos acostumbrados a que se nos pase a llevar sin derecho a reclamo y peor aún que se juegue con nuestro futuro de manera incierta, nos ofrecemos al que creemos el mejor postor por el sueño de una beca sin tener ninguna claridad realizando un pacto a ojos cerrados que hipoteca de 6 a 9 años de nuestro futuro, en zonas que no garantizan el ejercicio íntegro de la especialidad seleccionada. No obstante aprendemos a vivir de inciertos que al final del día igual nos permiten sonreír, solo por el hecho de vivir un sueño, pues en la alegría del momento olvidamos el precio que se nos impone al sueño de vivir nuestra vocación.

Constanza Copaja
Médica egresada 2014 de U. San Sebastián
Concepción

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