Explotación laboral UC (Sacado de www.puclitico.cl)

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A continuación les compartimos estas palabras del colega Dr. Guillermo Guevara sobre la situación laboral de los residentes UC. Como Agrupación de Residentes Chile nos sumamos a esta reflexión, que surje a propósito de prácticas extendidas en los programas, las que generan acoso laboral, burnout y prolongadas jornadas laborales. Tenemos la firme convicción de que para asegurar calidad asistencial, la calidad laboral debe ser un pilar indispensable para toda institución de salud, y que para ello la organización local de residentes debe ser fundamental en la toma de decisiones tanto académicas como administrativas.

“Hace años que había querido escribir sobre este tema. Desde hace mucho tiempo que en la UC se producen casos espantosos de explotación laboral. Y no me refiero ni a los trabajadores contratados por la UC, ni tampoco a los subcontratados, quienes afortunadamente están protegidos por las leyes laborales, sino a los mismos alumnos: en específico a los becados de algunas especialidades de medicina. Vale la pena aclarar que se les llama becados, no porque tengan una beca, sino simplemente porque están haciendo la especialidad.

La carrera de medicina es bastante demandante y exige muchas horas de dedicación y estudio: muchas veces más de las recomendadas. De hecho, en los últimos años de la carrera hay que hacer turnos y dormir un poco menos de lo aconsejable. Sin embargo, la carrera no se compara con las becas de especialidad. Los becados son simplemente explotados: deben trabajar mucho más de 45 horas a la semana, muchas veces no se les respetan sus posturnos (deben seguir trabajando después de haber estado de turno toda la noche), y en las especialidades quirúrgicas es frecuente que tengan que ir al hospital todos los días de la semana, por ejemplo a controlar a los pacientes postoperados, incluso sábados y domingos. Además, no tienen un horario de estudio, sino que deben leer, hacer presentaciones y hacer trabajos de investigación, en su tiempo libre (como si tuvieran). Frases como “hace más de un mes que he ido todos los días al hospital” o “llevo 3 semanas durmiendo 4 horas en promedio” son frecuentes entre los becados de algunas especialidades de la UC (cirugía es la peor). Es más, el consumo estimulantes, como metilfenidato o modafinilo, es muy frecuente entre los becados, solo para sobrellevar la falta de sueño, a pesar de los efectos adversos que estos pueden acarrear. A lo anterior hay que agregar la alta prevalencia de consumo de antidepresivos y otros medicamentos del espectro psiquiátrico.

De más está decir, que a pesar de que ya son médicos, mientras son becados, son mano de obra barata, por lo que los médicos que trabajan en la UC, no dudan en pedirles ayuda para atender a sus pacientes y para operarlos, ya que sale mucho más fácil pedirle a un becado que lo ayude a operar, que contratar a un médico que lo haga. Además al becado, en estos casos, se le paga simplemente con permitirle que opere: de esta manera puede desarrollar y mejorar su técnica quirúrgica. Tampoco dudan en delegarles las tareas más aburridas, como redactar los protocolos quirúrgicos, dejar indicaciones o controlar a los pacientes operados el fin de semana. Y que ni se les ocurra negarse a hacerlo: no solo se arriesgan a ser reprobados, sino que además se los castigará de maneras menos evidentes, como no permitirles operar (en otras palabras, no enseñándoles). Y obviamente, los docentes lo justifican con el hecho de que a ellos les tocó vivir lo mismo y nunca se quejaron. Por tanto, se sienten con el derecho a hacerles la vida tan miserable a los demás, como fue la de ellos. Además, en muchos casos, los docentes son médicos trabajólicos, con una vida personal para nada envidiable, que no entienden que las demás personas necesitan de una vida extrahospitalaria.

Si un becado se deprime, se estresa demasiado o incluso si convulsiona por falta de sueño (casos reales), se le pone el estigma de que tiene una “salud incompatible con la beca de especialidad”, lo que no solo es “mal visto” (frase muy repetida en la Facultad de Medicina), sino que además va contra el Reglamento del Alumno de los Programas de Especialidades Médicas, que dispone que “los alumnos deberán demostrar tener salud compatible con el desarrollo de la especialidad”. Sin embargo, la realidad es que la beca de especialidad es la incompatible con la salud; no al revés.

Para evitar conflictos con la legislación laboral, algunos años atrás, la UC optó por modificar los contratos con los becados y ya no tienen un contrato de trabajo, sino un contrato distinto, en que no son trabajadores, sino alumnos; ya no tienen una remuneración, sino un “estipendio”; ya no tienen un feriado anual, sino vacaciones (como las de pregrado, aunque solo duran un mes); y ya no cotizan en la AFP y la Isapre, sino que tienen un seguro de salud de la misma UC. Por tanto, no gozan de ningún tipo de protección legal, sino que son simples alumnos, que están estudiando, mientras que la UC les está enseñando. Sin embargo, deben cumplir un horario, seguir instrucciones y deben asistir al 100% de todas las actividades educativas, las que incluyen en una gran proporción, atender a pacientes y hacer gran parte del trabajo asistencial de la Red de Salud Christus. Además, faltar injustificadamente a cualquier de estas actividades supone una grave violación a los deberes del becado y puede terminar en la expulsión.

Para rematar, en el contrato que firman con la UC, se les prohíbe trabajar fuera de la beca (supuestamente para que no se estresen más) y si llegan a renunciar (ej. porque la beca era mucho más estresante de lo que pensaban, porque su vida familiar está en serio peligro, o simplemente porque se sienten profundamente infelices), se los sanciona con multas enormes, que superan los 100 millones de pesos, los que además están respaldados por un pagaré firmado por becado. Increíblemente, dicha multa también se debe pagar si los expulsan.

Llama la atención que en la Facultad de Medicina, donde está lleno de personas que conocen la importancia de evitar el estrés excesivo, de tener tiempo para descansar y de dormir al menos 8 horas diarias, a nadie se le haya ocurrido que la beca de especialidad puede ser muy perjudicial para la salud. Igualmente llama la atención, que en la Facultad de Derecho, que está al lado, a nadie se le ocurra proteger los derechos fundamentales de los alumnos de la Universidad, como son el derecho a la integridad psíquica y a la salud y que toleren que se disfrace una situación de explotación, como un contrato de educación. Lo mismo ocurre con la Escuela de Psicología, en que a nadie se le ocurre evaluar las repercusiones psicológicas que el ritmo de la beca de especialidad produce y si lo han hecho, nadie ha presentado una propuesta formal para remediarlo. Lo único que importa es que la Red de Salud UC sea rentable.

Por otro lado ¿Qué ha hecho el Centro de Alumnos de medicina o la FEUC? El Centro de Alumnos, poco; la FEUC Nada. Hay temas más importantes, como la estéril discusión sobre el aborto o la gratuidad en la educación (que son temas que resuelve el Congreso), que la salud de la comunidad UC (que es un tema en el que podrían tener algún grado de influencia real). Además, los becados de medicina no votan, así que no son parte del electorado objetivo.

Y los becados mismos, ¿qué dicen? Se quejan con sus familiares y amigos, pero no hacen nada más allá. Cada vez que alguien ha intentado hacer algo, como una queja formal, en sus compañeros el miedo a ser mal mirado o a la multa, es más fuerte y tienden a dejarlo solo. Total, si ya llevan 6 meses sin dormir, podrán aguantar unos 6 meses más. Además, así se ganan la buena disposición de sus docentes y evaluadores y tal vez se les permita hacer más intervenciones e incluso acceder a la preciada subespecialidad, es decir, 2 años más de explotación. No obstante, es innegable que la UC es una excelente escuela para especializarse, por lo que los becados tienden a agradecer su formación y sentirse orgullosos de la misma y con eso tienden a aceptar el sacrificio exigido.

No es aceptable que la UC no reglamente el número máximo de días que un becado debe ir al hospital en la semana, ni tampoco la horas que el becado puede estar en el hospital y se limite a simplemente recomendar en su reglamento que no sea superior a 80 horas a la semana (¡¡¡80 horas!!!). Así mismo, no es posible que el reglamento condicione el derecho al posturno a que el becado haya “modificado oportuna y convenientemente las actividades programadas para la tarde”, en otras palabras, a que haya terminado la pega o se haya asegurado que alguien más la termine y que nadie se preocupe de sancionar a los docentes que no se aseguran de que se respete.

Es urgente reglamentar las becas de especialidad, de modo que al menos sean sanas. Adicionalmente, la Universidad debe preocuparse por desarrollar mecanismos que permitan vigilar y asegurar el cumplimiento de dicha reglamentación. Lo mínimo es que en una Facultad de Medicina se promueva la salud. 

Guillermo Guevara A.

Médico y Licenciado en Derecho UC”

 

Link original: http://www.elpuclitico.cl/2017/10/22/explotacion-laboral-uc/

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